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9.13.2016

El triángulo de la sinfónica

Antonio Vega comparaba el suave tacto de las teclas de marfil de un piano con la violencia de las cuerdas de acero afilado de una guitarra. Nada más cierto. Uno te acaricia; la otra te corta. Y cuanto más tocas más duele; todo hasta que, con el tiempo, la yema de los dedos forma una tercera, o cuarta, o quinta piel que te protege del constante rozamiento de las seis cuerdas. Pero, de alguna manera, ya no es tu propia piel la que ahora toca las cuerdas; se ha tenido que crear una capa nueva para proteger a la capa primigenia. Con las cuatro cuerdas del bajo la cosa es, creo yo, aún peor. El bajo tiene unas cuerdas más duras, más gruesas y más ásperas, lo cual conlleva indefectiblemente un mayor rozamiento y, consecuentemente, un mayor sufrimiento en las puntas de los dedos. El dolor en las falanges de los dedos pulgar e índice es otro de los regalos envenenados de la sádica guitarra. Su manejo está condicionado a un sinfín de consecuencias que hacen de tu mano un amasijo de dedos doloridos. En las noches de frío, el dolor es aún más punzante, y acostumbrarte a los paseos constantes por el mástil es, si cabe, más difícil.
Pero no es únicamente una cuestión de cuerdas. Durante un momento de la película Whiplash, Miles Teller se enajenaba (o lo enajenaban) de tal manera que dejaba restos de sangre por encima de su instrumento a consecuencia de los violentos golpes que ejercía sobre parches y platos. Saliendo del lenguaje cinematográfico, es común ver las manos de los baterías llenas de ampollas y heridas por las horas de práctica del instrumento.
Los directores de orquesta, con los pies clavados en el suelo y con las brazos volando por los aires, con la batuta bien asida a la mano derecha (esto último, independientemente de la lateralidad del sujeto), también sufren lesiones a la hora de dirigir a su orquesta; dolores en la mano, en el hombro o contracturas cervicales son los mayores riesgos físicos que han de asumir.
La edulcorada imagen de un hada tocando un arpa dorada en medio de un bosque verde rodeada de polvos mágicos no es real, y no solo porque las hadas no existen; tocar un instrumento lleva horas, sudor y a veces sangre. Ya sea percutiendo, rasgando o pulsando, el cuerpo se revela en contra del desgaste. Así, cada vez que usted vea al percusionista de la sinfónica tocando el triángulo piense también en esto que acaba de leer.

9.01.2016

Hespaña es una gran nación

Algunos viejos aún recuerdan, agarrados a sus bastones con las manos nudosas y ásperas, los tiempos en los que la televisión los deleitaba con programas en los que un grupo de mozas y/o mozos se reunían delante (o detrás, según se mire) de una cámara y se dedicaban a hablar de discos, conciertos o bandas; de música, en última instancia.  Parece ser que, en los tiempos de asueto, los españoles se dedicaban a ver este tipo de programas. Hoy en día, estos espacios han desaparecido de la pantalla. La televisión pública, la cual debería salvaguardar la formación cultural de los ciudadanos, y siempre con honrosas excepciones, se ha desentendido de este tipo de espacios, como un mono se desprende de sus piojos. Por otro lado, la industria musical, con sonrojo  y vergüenza, pero todavía con el estómago lleno; aún deben de tener parte de botín de los tiempos de las vacas gordas, se muestran renuentes a publicar el número de discos que es necesario vender para ser merecedor de un disco de oro. Los datos son un clamor. Mientras que en Francia, con un número de habitantes comparable (que no igual) con el de nuestro país, el número de discos que has de vender para que te certifiquen tu trabajo como disco de oro es de 50.000, en España (chanchullos de por medio, claro) este número es de 20.000. No obstante, en general este número ha disminuido en todo el mundo.
Ante este panorama, cuesta mucho imaginarse un país paralizado por un acontecimiento tan mundano como un concierto de rock. Por un partido de fútbol, de baloncesto o por una final olímpica sí, pero por un concierto... difícil. Esto tan raro y extraño, tan fuera de nuestra conocida galaxia, pasó en Canadá, donde con 35,16 millones de habitantes (2013) necesitas vender 40.000 discos para que te otorguen uno de oro. Algo ha de estar pasando cuando la televisión pública canadiense (CBC) deje de emitir los sacrosantos Juegos Olímpicos y los sustituyan por el mencionado concierto, eliminando anuncios comerciales y todo, oiga.
Los culpables de esto son The Tragically Hip, la banda más famosa de Canadá. Activos desde 1983 han publicado, entre otras cosas, trece álbumes de estudio y un disco en directo. Este año Gordon Downie, su cantante, ha hecho público que sufre un cáncer cerebral en fase terminal y que la presente gira sería, por motivos lógicos, su última gira y, probablemente, la última de la banda.
Justin Trudeau, Primer Ministro canadiense, ataviado con una camiseta negra con el logo del grupo y una cazadora tejana, declaraba su amor a la banda. No me imagino, que quieren que les diga, a nuestro Primer Ministro en un concierto de rock ni de pop, ni de jazz ni de nada de nada. No me imagino a Rajoy escuchando nada. No me lo imagino, de hecho, escuchando a nadie.
El 21 de agosto, fecha del concierto en Kingston, Ontario, la policía de Toronto declaraba ese día como el TragicallyHip day. Caramba. Afirmaba Trudeau que la banda representaba "una parte esencial de lo que eran y de lo que les define como país". Así las cosas, qué o quién define a nuestra gran nación y a los (muy y mucho) españoles. Definitivamente, creo que hoy en día la esencia de este país está en otra parte. España será un gran nación pero el respeto de esta a la música es deplorable.

3.05.2015

Grabada en la piel


Alguien podría pensar que, aunque el producto mediante el que consumimos música sea el elepé, el álbum; lo que tiene de suyo la música es la canción. Siguiendo esta idea, ese alguien podría esgrimir que si Led Zepelin IV es recordado al instante es por Stairway to Heaven o que la primera frase que a él le viene a la cabeza al ver la portada del Highway 61 Revisited es el How does it feel... En parte esto es cierto, claro. El objeto de la música es, al menos en un primer momento, la canción.
Hoy en día las nuevas formas de consumo musical han multiplicado este efecto. De hecho puedes perfectamente haber escuchado cien mil veces Like a Rolling Stones sin conocer la portada del disco en el que se incluyó. Estos nuevos medios de consumo permiten hacer listas (que no discos, claro) al instante, sin la necesidad de cintas de casete, sin cedés vírgenes, sin grabar nada, sin gastar nada. Nunca tanto como ahora la canción había cobrado esta importancia. Youtube permite escuchar cientos de versiones en directo de un mismo tema; puedes escucharlo en su época embrionaria, puedes colgar tu propia mezcla del tema e incluso puedes hacer una versión de la canción, grabarla y colgarla para que todo el mundo pueda ampliar su colección de versiones. Los temas adquieren un carácter infinito que complace precisamente por esa infinidad.
Ahora bien, esta supremacía de lo individual hace que el conjunto, el envoltorio, el contexto se desvanezca. El todo jamás es la suma de sus partes y menos la suma de una parte con la nada. El diseño de las portadas, la producción de un disco, el disco como concepto (disco conceptual) y como producto cultural cede su parcela a los cinco minutos que con suerte (esa es otra) dura el tema.
¿Esto es bueno? ¿Es malo? ¿Dejará definitivamente el álbum de ser el producto estrella del mercado musical? ¿Lo ha hecho ya?
Podría pensarse que cuando un/a músico graba un disco lo planifica de la misma forma que un escritor planifica una novela ¿Podríamos entonces pensar en consumir literatura solo con un capítulo del libro? ¿Podríamos consumir cine viendo escenas inconexas de una película? Si aceptamos este paralelismo entre literatura o cine y música, esta supremacía de la unidad nos deja a medias, nos deja sin contexto y sin un contexto no podemos entendernos; sin un contexto, como dijo Kiko Amat, nos convertimos en unos postmodernos, y "cualquier cosa antes de ser postmodernos". Contexto como lenguaje y como forma de comunicación del músico con su potencial público. ¿Tienen las canciones contexto propio? Sin duda. Pero no creo que sea comparable.

8.21.2014

Neil Young. En el ojo del huracán. Por Ignacio Juliá (1993)


Complicada empresa la de retratar a Neil Young. Se antoja difícil ahora y más aún en el año 1993, época en la que Young se encontraba en el fuego cruzado entre varias generaciones, la que parecía condenada a repetirse en un bucle infinito y egocéntrico y la que empezaba a asomar el hocico. Cristalizado en el sanctasanctórum de la música americana, Young presenta tantas aristas (muchas de ellas opuestas entre sí) como miradas reciba, y esta obra y su autor se saben duchos para desarrollar cada una de estas aristas a lo largo de las doscientas treinta y dos páginas que tiene el librillo. 
La obra, que se asimila muy bien, tanto si eres novel como experto en la materia, se presenta ordenada temporalmente, aunque varios flashback y apartaderos hacen de este temporalidad algo ligeramente subjetivo.
Siempre he pensado que una de las tareas más complicadas a las que tiene que un enfrentarse un crítico musical es seguir siendo objetivo incluso con aquellas figuras a las que admira, esto es, seguir siendo coherente con tu profesión incluso cuando las tripas te pidan otra cosa. Y creo que Ignacio Juliá consiguió esto. Aunque se confiesa fan de Neil Young no se ha dejado llevar por la corriente de opinión generalizada alrededor del músico. No en vano, me parece deliciosa la forma que tiene de sopesar la calidad de un álbum tan repudiado como Trans (1982) o de, por otro lado, dudar de la perfección incontestable de álbumes de los que ningún crítico osaría dudar como Harverst (1972).
A mi juicio, uno de los pasajes más bellos del libro es el flaschack nº 3 (capítulo 9) que incluye una carta de un tal Dom Molumby (ver agradecimientos) en la que, apostaría, se recoge la esencia misma de Neil. Si alguien te pregunta porqué te gusta Neil Young podrías leerle esa carta, aunque no fueras su autor/a y ese alguien te entendería.
No obstante, echo de menos un análisis más pormenorizado de aquellos discos que han de suponerse sustentadores del mito; sin ir más lejos, el espacio dedicado al mencioando Harvest es semejante al que se le dedicó a Landing On Water (1986).
Tampoco me gustan ciertos aspectos formales: las fotografías son algo escasas para semejante coloso y en blanco y negro, además la encuadernación es penosa (mi ejemplar es un compendio de hojas sueltas que un día de hace muchos años formaron parte de algo que ahora recuerda a un libro).
En fin, una obra que pide a gritos una reedición, una puesta a punto para poder meter los 20 años que han pasado desde su primera edición hasta hoy.

10.21.2013

Jean Paul-Ocho variaciones sobre el futuro


Hace unos días, semanas tal vez, llegó a la bandeja de entrada de mi correo uno de esos mensajes promocionales que, me imagino, recibirán a cientos los grandes medios de comunicación. Muy educadamente se informaba de que Jean Paul acababan de publicar su nuevo disco, que necesitaban un empujón, que si esto, lo otro y lo de más allá. La banda está liderada por Raúl Bernal, teclista de Lapido o de Grupo de Expertos Solynieve. Ya ven ustedes el currículo. El caso es que si alguien se había tomado las molestias de escribir o pegar mi dirección, yo podría, al menos, parar unos minutos y escucharlo. Y ya que lo hice, podría después parar otro par de minutos y ver el clip que, muy majos ellos, también incluían en el correo. Este es:

 
Y ya que había hecho todo eso, podría colgarlo por aquí para que alguien más lo pueda escuchar. Y no lo hago por que me hayan chantajeado con el link de descarga que incluían. Lo hago porque la música de Jean Paul me recordó tanto a un Nacho Vegas mezcladito con Rafa Berrio (viceversa también sirve) que fue imposible resistirse. Por eso y por el vídeo, que no tiene desperdicio.

7.02.2013

Vampyros Lesbos: Sexadelic Dance Party


La gente que durante el franquismo conseguía ver una película de Jesús Franco en España debía hacerlo, como norma, después de que los huesudos dedos de los censores españoles, paradigma de mojigatería cultural, cortasen, recortasen y pegasen a su antojo las escenas que consideraban inadecuadas. No he visto la versión censurada, pero me juego mi exigua carne a que esto que viene a continuación no estaba incluido en ella:



La película (en su versión extendida) se abre con esta escena. La hermosa Soledad Miranda, musa a la sazón de Jess Franco, bailando libidinosamente con un, también hermoso, transunto de maniquí. La melodía con la que las mujeres traveseaban en el suelo es un chorrazo de psicodelia setentera de la mejor calidad imaginable. No en vano, una de las razones del redescubrimiento de esta película residió en su banda sonora. Ojo, no es una coas mía, lo dijo el propio Jesús Franco. En 1995 el sello alemán Crippled Dick Hot Wax! edita Vampyros Lesbos: Sexadelic Dance Party, la banda sonora original de la película (en España el nombre original de la película, Vampyros Lesbos, quedó ridículamente reducido a Las Vampiras; cosas, otra vez, de la censura). 
He leído en algunos sitios que Jess Franco participó en la composición de las canciones, sin embargo los títulos de crédito dan la autoría de la composición y de los arreglos a Manfred Hübler y Siegfried Schwab. Del primero la información es escasa. La base de datos de Discogs sólo recoge su participación en las bandas sonoras de la películas de Franco. Los datos son mucho más abundantes para el segundo. La Wikipedia describe a Schwab como un músico de jazz alemán (ambos son, de hecho, germanos) que ha participado en más de 15.000 (¡!) grabaciones de cine, televisión y para discos de terceros.
El álbum a en sí se desarrolla a su antojo bajo brochazos de infinitos estilos musicales: desde el soul, hasta el funk, el groove, el rock prog y psicodelia a gogó; psicodelia por un tubo (escuchen sino The Message, el "chorrazo de psicodelia" del que hablábamos antes). Es cierto que es difícil unificar todos estos estilos bajo un mismo título y salir airoso de la aventura, pero creo que aquí se ha conseguido. 
Así que, aunque sea un sacrilegio intentar emular a la bella Soledad, pueden intentarlo. Para ello dejo el link de descarga en los comentarios.

5.17.2013

Macilento y despiritado

Después de toda una mañana deambulando por las calles sucias de la ciudad sucia, buscando el pan con el que alimentar el estómago y el alma, enciendes la televisión y ésta te golpea con el semblante emponzoñado del yerno de nuestro monarca. Luego cambias de canal y aparece un banquero, igual de ponzoñoso que el anterior, igual de feo y acartonado. Y mientras tanto el vulgo, macilento y despiritado, sigue vomitando sangre para alimentar a esta piara de cochinos orondos con corbatas, rayas al lado y coches oficiales. 
Y luego recuerdas el último disco de Quique, recuerdas lo bueno que es, te das cuenta de lo injusto que es que él no sea el jefe de nuestro estado de sitio. ¡Y lo buena que es la versión de Dylan! ¿Es tu amor en vano? Is you love in vain?
La música ya no amansa a las alimañas; amansa a los que sufren sus mordiscos. 
Dejen ya de leer esto y escuchen a Dylan y luego a Quique o primero a éste y después a aquél. Y  comprobarán que una de las mejores versiones que jamás se ha hecho de Dylan tiene efectos reparadores.



5.13.2013

L.E. Aute-El niño que miraba el mar


Hay una regla no escrita que dice que la barba envejece los rostros de sus poseedores. Esta situación se acentúa cuando el tiempo blanquea los cabellos. La anterior regla se vuelve excepción en el rostro de L.E. Aute. Durante décadas, su cara aparecía cubierta de vello, y ahora que se lo ha rasurado parece más viejo que antes. Sospecho que, en su caso, las arrugas con las que nos castiga el paso del tiempo quedaron parcialmente escondidas hasta el día en que decidió afeitarse. 
La historia del último disco de Aute también esconde lo dramático del paso del tiempo, del crecer y del envejecer, que, en este caso, no es lo mismo. El disco se fraguó con la superposición de dos fotografías del filipino, en una tenía dos años y en la otra cerca de setenta. Una estaba hecha en Manila en 1945 (con la ciudad hecha trizas después de la Batalla de Filipinas) y la otra en La Habana en 2010. Una hecha por su padre y la otra por su hija. Adoptada como una alegoría perfecta del paso del tiempo, Aute comenzó a crear a partir de ella. De ese crear nació este disco. Y con ese disco, como si de hermanos mellizos se tratara, nació una película de animación de veinte minutos, El niño y el Basilisco, basada en dos canciones del elepé: El niño que miraba el mar y El Basilisco. El álbum se compone de doce temas con una instrumentación casi insinuada y con una voz, quizás, más rota que de costumbre. Otro signo, este último, de lo irremediable del paso del tiempo.




El niño que miraba el mar (Spotify)

4.19.2013

Entre arcas y nostalgias

El número 157 de la RollingStones (ed. española) fue un especial que intentaba, sin conseguirlo, reunir a los 50 mejores grupos del rock español. En el puesto venticuatro estaban Duncan Dhu. El grupo se separó en el 2001 con la publicación de Crepúsculo. Hace apenas trece horas, Erentxun ha comunicado (vía Twitter) que el grupo vuelve, después de 12 añitos.
No se trata de aguarle la fiesta a nadie, sino de analizar la situación. En el especial mencionado arriba, los dos componentes (Erentxun y Vasallo; Viles, el batería, abandonó a finales de los ochenta) parecían convencidos de que el grupo estaba finiquitado y descartaban una posible vuelta. Erentxun afirmaba meridianamente que "el proyecto está acabado". A mí me enseñaron en la escuela que lo que está acabado no se puede desacabar. Pero sigamos con la entrevista. Durante la sesión fotográfica (en la que, eso sí, participaron los dos sin problemas de ningún tipo) seguían erre que erre con lo de que el grupo no iba a volver; Vasallo afirmaba que estaban muy metidos en sus respectivos proyectos y que no apostaba por la vuelta. Sin embargo a renglón seguido el donostiarra pareció poner la tirita antes de cortarse la carne: "otra cosa es —comentaba Vasallo— que te entre un hachazo de nostalgia o que quieras rellenar las arcas, cosa que me parece muy bien". 
¿Tanto han cambiado las cosas desde noviembre del 2012 (fecha en la que la revista llegó a los quioscos)? Siguiendo la reflexión de Vasallo, creo que para la nostalgia ya tenemos los discos. La vuelta a los escenarios de los grupos españoles de los ochenta no suele ser fructífera y la nostalgia no es buena compañera en este tipo de viajes. Aún recuerdo a Nacha Pop intentando reavivar lo que ya llevaba años comido por los gusanos. Queda una segunda opción, que la vuelta sea sólo para hacer caja. Si es por eso, no hay queja. Duncan Dhu tienen derecho a explotar su legado como, cuando y donde quieran. Pero no me negarán que es un gesto un poco... feo.

4.09.2013

De discos promocionales y otros asuntos


Existe la teoría no comprobada (e inventada por mí) de que por cada habitante del planeta Tierra hay tres Discos Sorpresa Fundador. Recapitulemos. La idea no era mala. La casa de coñac Fundador repartía entre sus clientes un disco con la compra del líquido espiritoso. Se solía hacer, según tengo entendido, en Navidad. Esto se prolongó desde los años sesenta hasta los inicios de los setenta. Aún recuerdo estar escuchando el Todo tiene su fin de Módulos en alguno de esos discos que mi padre tenía por casa. Si ven hoy alguno de ellos, probablemente lleven escrito a bolígrafo el nombre del grupo, solista y/o la canción. Piénsese que al ser una sorpresa no era lógico que llevasen el nombre del grupo en la portada. Así, que si tenías dos decenas de estos discos, encontrar el que querías era un cirio importante. De ahí que muchos poseedores de estos singles, una vez asimilada la sopresa, intentasen poner un poco de orden en ese caos rotulando las portadas con el nombre de la canción o del grupo.
Pasados los setenta, los ochenta, los noventa y la primera década del siglo XXI, los restos de aquella promoción siguen repartidos por todos los rincones del país. No hay tienda de segunda mano, tienda especializada o mercadillo popular que no cuente en su haber con estos fetiches, productos de una época en la que tener discos era, literalmente, un lujo en este país. Es por eso por lo que la idea no era mala. Pero la realidad es que, hoy en día, una de las cosas más desesperantes del mundo es acercarte tímidamente a una de esas sufridas cubetas de "a un euro" empezar a pasar un single tras otro y comprobar con gesto displicente que te has esforzado en vano, y que todo lo que has visto es el siete pulgadas de Albano y Romina del Felicidad, singles de Pajares y Esteso, el dichoso Mama de Jean Jacques (canción que representó a Mónaco en 1969; año del segundo y último triunfo español en el festival) y 87 de estos discos promocionales de turno.


Hagan la prueba y acérquense a uno de estos establecimientos. Prometo que si no encuentran ninguno de estos discos promocionales, yo les regalo cinco. O diez.

3.11.2013

Phantom Dog-Suicide Mind (single 7")

Ya saben cómo funciona. No nos vamos a extender demasiado. Sólo un mero resumen: cuando hay abundancia de algo, el precio de ese algo es bajo y el interés del consumidor decae. Por el contrario si el material es escaso el precio sube, el interés del consumidor aumenta, el precio vuelve a subir y etc, etc. Esto que aparece debajo se corresponde con la primera parte del resumen: abundancia, precio bajo y desinterés.


Se encuentra en muchas tiendas de lance. El precio casi siempre es el mismo: un euro. Y algún espabiladillo lo puede intentar pone a uno y medio. Algún tonto a dos. Tantos años viendo esa insulsa y desabrida portada y nunca me paré ni un segundo a echarle un vistazo, probablemente por lo que hablábamos al principio: cómo va a ser esto bueno si está por todos sitios y además tirado de precio. Y así durante mucho tiempo hasta la semana pasada. Para mi sorpresa era Elefant Records quien estaba detrás del asunto. Para los neófitos: Elefant Records es el principal sello en lo que a música independiente en nuestro país se refiere. Ellos son los responsables de los trabajos de Cooper, La Bien Querida, La Casa Azul o de los postreros lanzamientos de Vainica Doble. El grupo parecía llamarse Phantom Dog. La portada del single era tremendamente fea, cosa que me extrañó porque normalmente las portadas del sello suelen ser buenas. En los agradecimientos aparecía Julio Ruiz, director y presentador de Disco Grande (RNE). Por cierto, según la web de Elefant, la primera maqueta del grupo fue elegida como la mejor del año 1993 por los oyentes del programa.
Lo compré, claro. Al escuchar el single uno se da cuenta de que el invento ya estaba inventado, pero era bonito. En la cara A incluye Suicide Mind, un temazo pop tipiquísimo de principios de los noventa de nuestra vieja e infiel Europa. En su cara B inmortalizaron Out of Seasson, un tema más experimental que su reverso, menos indie si me permiten el pecado, con sonidos más pesados y bases rítmicas más densas. En fin, aquí están las dos canciones para gusto y regusto de quien lo desee:

1.24.2013

Rodrigo-Laura/Déjame deshacerte la cama (single 7")


En 1980, Movieplay (discográfica que luego pasaría a ser Fonomusic y que finalmente acabaría absorbida por Warner) editaba el segundo trabajo en solitario de Rodrigo (el ex de Solera y la R de C.R.A.G.). El disco pasó inadvertido para el público general, pero la crítica resaltó la alta calidad vocal e instrumental del asunto. Como single se extrajo Laura, el tema que abría el disco y como cara B, Déjame deshacerte la cama, el tema que lo cerraba. Ambos son arquetipos del pop de altos vuelos que acostumbra(ba) a hacer Rodrigo en todos sus proyectos.
El primero es una confesión de amor platónico en el que los estilismos literarios  (Sutil, salada y sibilina seda) hacen de excelso andamiaje.


La cara B es un tema más prosaico, más mundano, pero vestido con la misma calidad instrumental que caracterizó el disco del que se extrajo.

1.14.2013

Rafael Berrio-Diarios


Presten atención a lo que sigue. Rafael Berrio deja atrás su 1971 y publica nuevo material. Su nuevo disco se llama Diarios. En él siguen los arreglos orquestales hiperbarrocos, sigue Semperena a los pianos, arreglos y dirección de orquesta. Realmente parece una extensión de su anterior elepé. Incluso la portada es una segunda parte de la anterior, con otro color y otra caligrafía, pero la misma esencia. Misma esencia también en la voz de Berrio, en los recovecos que sólo alguien que pergeñó 1971 puede recorrer, esencia de lo mundano, del recorrido vital al que nos obliga lo vital, el muermo ininterrumpido que dice el de San Sebastian.
Después de la primera escucha encuentro algunos singles claros, algunas canciones fetiche que añadir a la lista. Me fascinan sobremanera los arreglos de La alegría de vivir, la cadencia obsesiva de la letra de Insomne y el manifiesto febril de Sé libre, sé mía.
Hay colaboraciones de Mikel Erentxu (suya es la letra de Sé libre, sé mía) y agradecimientos a Diego Vasallo. Hay muchas cosas aquí. Y pobre del que no sepa aprovecharlas. Pobre de quien no encuentre aquí tablas de salvación suficientes para soportar las tempestades actuales. Por que es difícil encontrar algo tan bello como esto.
Si desean comprobar todo esto, escuchen a Berrio. El álbum sale a la venta el 29 de enero, pero desde hoy puede disfrutarse en bandcamp. No les defraudará.

Rafael Berrio-Diarios (Bandcamp)

23/1/2012
En efecto, como habíamos predicho, La alegría de vivir era el single perfecto para los Diarios de Berrio. Este es el clip oficial:

 

1.12.2013

Miri May-Five O'Clock World/You are my Angel

Como puede comprobarse, algunas de las últimas entradas han sido inspiradas por melodías psicodélicas y garageras. Hoy ampliaremos la colección con dos gotitas más de cada una de esas esencias. 
La hacedora de estas dos composiciones es la chica que aparece debajo de este párrafo. Su nombre es Miri May. Descubrí su música de manera fortuita hace unas semanas buceando entre los discos que comparten la etiqueta "psychedelic pop" en el bandcamp.
 


Hechas las presentaciones, vayamos al lío. La primera de esas canciones de las que hemos hablado es una ácida versión del Five O'Clock World de The Vogues. Este es el original de 1965:
  
Y esta es la versión de Miri May:


El otro tema que tiene colgado esta chica en su bandcamp es You are my angel, versión de un tema del grupo mexicano de garage Los Monjes. El tema original, publicado en 1966, llevaba el mismo título pero castellanizado. Este es el Tú eres mi ángel de Los Monjes :


Y esta es la versión:


Ambos temas han sido producidos por Jacco Gardner, el chico de moda del género. Por cierto, Sunny Day Records acaba de reeditar su primer siete pulgadas (Clear the Air/ A House on the Moon).
Sin más dilaciones, les dejo a solas para que ustedes se recreen en las virtudes artísticas de esta pop psych/sunshine pop singer and a Northern Soul fan/dancer from Galicia. Queda todo dicho.

12.22.2012

Llámalo como quieras

     —Nunca lo pasé tan mal en un concierto como cuando los vi a ellos. Aburrimiento, tedio, un coñazo... Llámalo como quieras.

Recuerdo haber escuchado esto hace tiempo. Era una conversación acerca de un disco (no recuerdo cuál) de Nadadora, banda gallega de pop hipermelódico con cierta cadencia susurrante. No sé si flojeaban en directo. Nunca he ido a ninguno de sus conciertos. Es más, no recordaba haber visto ninguna actuación en vídeo. Así que busco el concierto de radio 3, que aunque no sea un fiel reflejo de un concierto al uso, sí que te dirá por dónde anda el personal. Lo veo y recuerdo al instante porqué dije lo que dije.
El caso es que Nadadora se separan. Una lástima. No son (eran) mi grupo favorito, pero me gustan. Sigo pensando que en su discos hay cortes fabulosos, de una fragilidad que acobarda. 
Repito que no seguía pasionalmente al grupo, sólo tengo su prime elepé (demasiada música para tan poco tiempo). Hoy lo he vuelto a poner. Afortunadamente las cosas siguen como recordaba. Ni ellos ni yo hemos cambiado. Probablemente no lo ponga otra vez hasta dentro de un tiempo. Ya saben: demasiada música...

12.19.2012

Ángel Kaplan-Pictures from the past


Ángel Kaplan se siente seguro de sí mismo. Sabe que tiene el poder de fabricar (y luego pulir hasta la perfección) las melodías pop más hermosas del condado. Este es su segundo álbum en solitario. Las canciones de su obra guardan en las entrañas el típico aire lisérgico de los sesenta y cierto regusto garagero que parece acompañarle en todo lo que acomete. El propio Kaplan ha reconocido como influencias directas de este trabajo los discos de Teenage Fanclub. También se ha hablado de Honeybus, de Big Star o de The Byrds.
El disco ha sido grabado (al igual que el de la anterior entrada) en los estudios Circo Perrotti de Gijón. Se presentó (supongo que se habrán agotado las copias) en una edición limitada y numerada a mano de 500 copias.
A lo largo de este año he intentado muchas veces escribir algo sobre este disco. No es algo casual que publique precisamente ahora esta entrada. Suelo mirar con cierto recelo a las listas de los mejores discos del año. Por ello me cuesta horrores reconocer que este trabajo ha sido, para el que suscribe, de lo mejor del año 2012. Y digo esto a sabiendas de lo pretencioso que es henchirse de algún supuesto criterio y afirmar, con tan poca cortesía para el resto, que un determinado elepé ha sido el más brillante de un determinado periodo. Pero a mi parecer lo es. Y no sólo por lo que se oye, sino por lo que se ve; la portada de Pictures from the past es una vieja postal de la playa de San Lorenzo de Gijón. El trabajo realizado para el diseño es supremo.
Al toparme con algo como Pictures from the past siento la necesidad de guardarlo como algo que me pertence a mí, y sólo a mí, sin que nadie más pueda inmiscuirse entre la intención del músico y mi criterio. Todos tenemos discos que sólo conocemos nosotros, lo cual los hace aún más especiales. Pero por otro lado es muy triste que un trabajo como este se quede en los márgenes de una industria discográfica que no está precisamente para despilfarros artísticos.
Si tienen la oportunidad, háganse con una de las 500 copias. Si ya no es posible, esperen a que pasen diez años y alguien lo reedite. Para los que no quieran esperar diez años, Sunny Day Records (que es el sello que lo ha editado) ha colgado todo su catálogo en la red. Y entre ese catálogo está este disco. Disfrútenlo.

11.28.2012

The Ripe-Into your ears


The Ripe han sido una de las sorpresas del último tercio del año. En su casillero de puntos a su favor está el hecho de haber sabido recorrer acertadamente la distancia que existe entre un debut prometedor y un albúm de confirmación. Después de un más que aceptable Ep autoeditado (Manwhitnoeyes) y del mini-álbum (también autoeditado) que incluía seis de las canciones de este Into Yours Ears, la discográfica Get Hip Recording reeditó el disco con otras seis canciones más. El resultado final es un trabajo que recorre con precisión milimétricamente ensayada los estilos que van desde el pop psicódelico hasta el garage más guitarrero. Y como muestra de esto, A Good Thing Found (atención a la línea de bajo de este temazo), su primer single:


El disco se abre con el redoble de caja de Be Adventurous y se cierra con los floridos acordes de Lost Weekend (tema en el que la voz de Jake García, cantante del combo, parece reproducir preciosistas agudos antes no percibidos). Entre ambos temas hay tiempo para singles, para intencionadas reminiscencias a The Beatles, para secciones de metal (véase Orchestra) y para estribillos (el de Yellow Phone) que recuerdan poderosamente al S.O.S de ABBA.
Álbum recomendadísimo para equell@s que disfruten con el power pop setentero de Big Star y con la psicodelia de finales de los sesenta.
El disco está grabado en los estudios Circo Perrotti (ubicados en Gijón). Jorge Explosion (dueño de los estudios) se encargó de las labores de producción y posteriormente se ha incorporado de forma oficial a la banda (aparece en el clip de arriba) como segundo guitarrista.
Les dejo un enlace a bandcamp.com en el que puede escucharse el disco integramente.

11.10.2012

Carlos Chaouen-Respirar


Creo que aún no he visto ni una mísera crítica de este disco en ninguno de los supuestos medios especializados (especializados en música, claro). Lógicamente esto no significa que no hayan sido publicada; no me siento obligado a leer todas las críticas. Aun así, sospecho que la figura de Carlos Chaouen ha quedado injustamente relegada a la del sempiterno músico revelación que no consigue llegar nunca a un merecido primer plano. El hecho de que a él no le importe demasiado todo esto le quita hierro al asunto.
En su último trabajo (publicado el año pasado) Chaouen deja miguitas de pan para que todos podamos encontrar el sitio en el que se refugian sus orígenes. Él, que dice haber bebido de Serrat y Rosendo por igual, incluye en Respirar el gusto por el verso del primero y la distorsión en la guitarra del segundo. 
Son  los versos, los que llevan sobre sí el peso de las canciones. El derroche poético de este disco parece un espeso escupitajo arrojado a la cara del tiempo absurdo que nos contempla (Y necesito al menos una noche entera / para poner al día mis cicatrices / Y necesito ver flores en vez de mierda / Y necesito más cosas según me dicen / Necesito alforjas de cosas buenas).
Lejos parecen ya sus inicios girando por salas de Madrid junto a Quique González (de estas giras nació una amistad y de esta amistad nació Seré) o Enrique Urquijo. Hoy Carlos Chaouen tiene ya seis discos de estudio (tres de ellos han sido reeditados con material extra), decenas de colaboraciones en otros discos y un libro de poemas editado este año 2012.



10.16.2012

Paul Chastain-Halo

 
Hace algo más de una semana hablábamos del único disco publicado en solitario por Ric Menk. Hoy haremos lo mismo con Paul Chastain, compañero de fatigas de Ric en The Springfields, Choo Choo Train y Velvet Crush. Halo, que así se titula este EP, fue publicado en 1985 por la discográfica Pet Sounds (gran nombre, por cierto, para una discográfica). Al contrario de lo que ocurría con las grabaciones de Menk, estas seis canciones (todas ellas composiciones propias; no hay ninguna versión) no se incluyeron en ningún disco de los grupos en los que luego militaría Chastain.
El álbum está producido y mezclado por Michael Freeman, quien a su vez se encargó de producir, un año antes, el único álbum de The Reverbs, grupo de Ric Menk en el que no participó Chastain.
Halo es como una gran veta de pop con dos partes bien diferenciadas: una más guitarrera y acelerada y otra con esquisitas baladas al estilo Teenage Fanclub. Am I Right podría ser un ejemplo de la primera parte y Focused o, sobre todo, Comes Round, de la segunda.

Ante la imposibilidad de encontrar el disco en Spotify, les dejo el archivo en descarga directa en los comentarios. Esperemos que dure...

10.05.2012

Ric Menck-The Ballad of Ric Menk


El mozo rubio de la portada es Ric Menck, conocido por ser el batería de los Velvet Crush. Este disco (editado originalmente en 1996 y reeditado por Action Musik en 2004) incluye los temas compuestos por él antes de formar la banda. En palabras de su autor, estas canciones suponen un primer intento de acercase a la composición y a la grabación. Todas las canciones contenidas en este disco fueron incluidas en sus trabajos con The Springfields y Choo Choo Train (ambos grupos con Paul Chastain como nexo en común).
El propio Menck reconoce como primeras influencias a The Byrds, The Beatles, Primal Scream (el corte seis es una versión de un raro tema de los escoceses), Astrud Gilberto (¡!) o The Pastels. Y de esas influencias nace este disco.
No se alarmen, The Ballad of Ric Menck sólo es pop; hermoso a la par que terrenal pop. Melodías frescas y endiabladamente pegadizas (The Bicycle Song es un ejemplo de ello), sonido suave (Soft Sounds que dirían después Velvet Crush), acordes que estructuran las canciones como se hacía en los sesenta, la pegada de la batería...Todo, todo apunta al pop, estilo en el que Menck parece desenvolverse con la facilidad del que se sabe maestro.
Buena cosa es degustar este disco como inicio de un acercamiento más profundo a sonidos powerpoperos. Buena cosa es, en general, esta recopilación.

The Ballad of Rick Menk
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